A unos más y a otros menos, pero casi a todos nos gusta que al momento de ir montados nos digan lo bonito que es nuestro caballo, ya sea por su estampa, su porte, elegancia, capa, actitud, etc, y si es por todo junto, mejor aún. Pero a la hora de la verdad y en nuestro fuero más íntimo, bien sabemos que eso no es todo. 
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